sábado, 18 de enero de 2014

DeBiciCleta


Cómo un amanecer de verano estrellado 
El Sol nace entre los cerros y desde sus entrañas
El aire es azul. El mas hermoso de los azules.

Sus manos son miel, también ladrillo
En los ojos se halla el café del mar
Y su espalda tiene forma de caracol.

Cómo el suave abrazo de un árbol
Una hoja trae la caricia
Primero es el rostro, luego los dedos.

Sus olfatos son ritual, también amanecer
Tierra y agua dieron forma a sus pies
Río y tambor materia prima del corazón.

Como la Libertad cuando está libre
Pasea rolando en su bicicleta mágica
Olvida al mundo y consigue volver a inventarlo.

Tal vez nunca o después
Y sin embargo,
Sucede alguna vez.


J.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Volver

Regresó.
Una ciudad puede ser otra dijo el poeta una vez. Una mujer también pensó.
Recordó que fue madre e hija al mismo tiempo, que así será por siempre.
Recobró la fortalezas silenciadas que nunca hubo perdido.
Descubrió infinitos brazos y nuevas raíces; cual árbol de estación.
Desnudó su cuerpo ante los ojos de otro ser humano, espejo de alma.
Perdió las agujas de su reloj. Encontró el tiempo en un tambor.
Besó cada una de sus memorias más bellas para llevarlas consigo en donde sea que se halle.
Soltó un barrilete y a cambio naciéronle en aquél instante alas de mariposa .
Sintonizó su corazón y el de las montañas; la luna se acercó más a ella.
Escuchó el murmullo del mar allá en sus orillas y a través de un caracol.
Abrió las puertas del hogar y con ella las infancias de sus sueños y libertades.
Rompió un cascarón. y otro más. y otro más.
Se aferró a la vida. Se prometió el amor.
El eco de un verso rocía su pretérito perfecto.
El presente recupera el compás de la oración.
Una ciudad puede ser otra dijo el poeta una vez. Una mujer también pensó.

J.



jueves, 21 de marzo de 2013

Sol de otoño

Sol de otoño y hojas secas
vientos soplan y desmantelan
rastros intactos, huellas húmedas
visiones de lo invisible.

Cada estación una flor
oídos sensatos en tiempos de desamor
mirada profunda entre tanta ceguera
dulzura inconsciente para una joven consciencia.

Latidos de corazón a corazón
baldosas de colores reencuentros
raíces que justifican el cielo
aromas de una vida.

J.


martes, 29 de enero de 2013

Un Tren, el Mar.


La ventanilla de un tren le regala las dimensiones infinitas de sus mundos. No es tan solo aquéllo que vé, sino mas allá aún; todo aquéllo que tambien imagina. / Las vías y el andar le trasladan cual borra de café. Viaja a través de un ventanal hacia al centro de sus infancias o a corazón directo entre cercanías y malabares. Se deleita en la estación de los posibles futuros que llevan a otros y de pronto se encuentra hamacando sus pies en el banco de una plaza. /Colores. Sólidos y no tanto. Fusionados o fusionables. Se disuelven cómo si se tratara de un fresco recién pintado que sobrevive en la llovizna inesperada o se transforman en tango y té con nieve de verano./ El invierno puede ser extraño a veces, poéticamente extraño./ Verdes siempre los habrá; aunque fueran opacos y arenas./ Sol tibio de media sombra y siempre alli el azul. Representación de lo intangible, de lo real, de lo imposible tan a menudo posible.


J.

sábado, 11 de agosto de 2012

Paranoia del cenicero.


El cenicero esta medio lleno o medio vacío?

Para quien quiere vaciarlo, el cenicero está medio lleno.
Para quien no quiere vaciarlo, el cenicero esta medio vacío.
Para quien no quiere llenarlo, el cenicero está medio lleno.
Para quien quiere llenarlo, el cenicero está medio vacío.

Qué es lleno y qué es vacío?
Lleno es que no está vacío.
Vacío es que no está lleno.

Llenar o vaciar.
Vaciar y llenar.
Llenar y vaciar.
Vaciar y no llenar.
Llenar y no vaciar.
No vaciar y llenar.
No llenar y vaciar.
No vaciar y no llenar.
No llenar y no vaciar.

La paranoia del cenicero lleno.
La paranoia del cenicero vacío.

viernes, 13 de julio de 2012

( )

Mirando al techo tendida sobre la cama pensaba. No se trataba de un pensamiento definido sino un tanto más bien difuso; sin embargo algo en él concentraba toda su atención. Instante en que sólo deseaba que nada en el mundo lograra interrumpir la magia de ése momento. Ni un sonido, ni la movilidad del Sol intruso entre cortinas.
La vida estaba frenada.
Neutralizando los segundos dentro de la mente y  ubicada por detrás de sus ojos pero delante de ellos, entre las viseras de un mural de láminas invisibles, rebobinaba una y otra vez las cintas de sus propias imágenes. Caminaba, volaba y retrocedía con la facilidad de una video cassetera y como revolviendo las páginas de un libro ya leído en alguna otra ocasión pero ahora ya en búsqueda directa de frases y párrafos trascendentales a los que visitar o repasar.

Una mancha de café hay arriba de sus pies. Mueve la torre de un ajedrez y observa el vuelo inmenso de un sorbito del té bajo las alas de un cóndor flotando al atardecer. Las hojas son de otoño pero las flores de primavera. Los meses, árboles de abriles, octubres o noviembres. La luna nunca menos redonda ni lucro brillante. El sol sobre la misma vereda. El cielo rosa pastel algodonado. La música confluente del río abre sus brazos lecho de voces lanzadas al océano sobre canoas con remos de sonrisas ya sentidas. Reglas de cocina y geografías en jerarquía; distintas alturas y edades se desarman formando burbujas en las manos o aire de ciudades. En el borde sus abismos en cuclillas y  los lazos infinitos que se escurren anclarán la cuenca tamboril de su polis que sin distancia separa cuatro castaños luceros enamorados que por encanto a falta de promesa o por castigo, no se han cerrado.  

La gota sobre el mantel.
Siempre la despierta.

J.

viernes, 6 de julio de 2012

Reloj de arena

Entre azules el cielo y la mar
olas que vienen espumas que van
que es agua y qué es más alla?
como un reloj de arena me pregunto:
¿cuál es cuál?

Hojas caen haciendo caminos
árboles trepan su vida hacia al Sol.
Los pies andan sobre la tierra
la Tierra pende de un farol.

J.